La belicosa Feria de 1936

La Cabalgata se convirtió en un desfile de soldados y milicianos


Septiembre de 1936 en Albacete. Había dudas y polémica sobre si debía celebrarse la Feria. Después de casi dos meses de guerra, y en un momento en el que se sucedían las ejecuciones legales y los asesinatos de descontrolados, había voces que apostaban por suspender los festejos, como la que expresaba el diario Defensor de Albacete el mismo día de la Cabalgata:


Defensor de Albacete, 7 de septiembre de 1936. Reparos a la celebración de la Feria.

Pero finalmente se impuso el criterio de abrir la Feria, principalmente para demostrar la "total normalidad" que se vivía en la ciudad. Y hubo Cabalgata -convertida en un desfile más castrense que festivo- y apertura de la Puerta de Hierros por un "miliciano desconocido":


Crónica de la apertura ferial. Defensor de Albacete 8-9-1936.


Crónica del Diario de Albacete 8-9-1936



En los espectáculos públicos se hizo necesario avisar de que el uniforme de miliciano no bastaba para entrar sin pasar por taquilla. Y que había que dejarse el fusil fuera:

Defensor de Albacete, 8-9-1936. 

Las verbenas también tuvieron un sabor especial:

Defensor de Albacete, 7-9-1936

Normalidad relativa

La "total normalidad" que se quería evidenciar chocaba con la realidad cotidiana. El mismo día que se abría la Feria salía de Albacete un batallón de milicianos camino del frente:

Defensor de Albacete, 8-9-1936

Pero lo más duro, el mayor contraste con las verbenas, los toros y demás animación ferial, eran las muertes que se sucedían en esta ciudad de la retaguardia. El Tribunal Especial Popular, que llegó a dictar más de un centenar de penas de muerte, se había puesto en marcha ese mismo mes. Sus primeras condenas de muerte se decidieron el 5 de septiembre. Y su actividad se iba reflejando en pequeñas notas como estas en los diarios locales:

Defensor de Albacete del 18 de septiembre de 1936.

Defensor de Albacete del 20 de septiembre de 1936.

Pocos días después de acabar la Feria, el 22, se produjo uno de los episodios más trágicos de toda la Guerra Civil en Albacete: 53 personas fueron sacadas violentamente de la Prisión -algunas, del Hospital-, llevadas al Cementerio y asesinadas. Aquello no se publicó en la Prensa local, sujeta a la censura de guerra. No se encontraron los responsables.
Después de 1936, la Feria se suspendió en los dos años siguientes, para volver en 1939, acabada la guerra; también fue una feria improvisada (ni siquiera hubo tiempo de preparar el recinto), también en un ambiente oscuro y violento, en este caso a causa de la represión de los vencedores; de abril a diciembre de aquel año hubo unas 450 ejecuciones. Otra Feria en tiempos duros.

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